Cartonero Promedio

Diseñador y constructor con cartón rescatado de la basura.

Una tarde en Santiago de Chile en el 2009, tras haber presentado Tumaco Pacífico en el festival SANFIC 5 y haberme enfrascado con el público en una discusión sobre el problema de la basura, aterricé en una librería que tenía en la sección de niños en lugar de sillas, cubos de cartón. Unos días después en Bogotá, vi pasar por mi cuadra un reciclador con una enorme caja de Fisher Price recién recogida de la esquina. A falta de sillas en la mesa de mi casa, imaginé esa caja convertida en un butaco y terminé negociando la caja por dos mil pesos. Sin saberlo, en ese momento nació Cartonero Promedio.

butacosilla

El butaco sirvió de silla auxiliar durante meses hasta que mi cuerpo me exigió una con espaldar para sentarme a comer. El primer prototipo lo construí en cuatro días dejando un cuarto de la casa repleto de pedacitos sobrantes de cartón esparcidos por todo el piso. Su vida fue muy corta, pues esa misma noche Andrés, un amigo  que invitamos a comer, quedó fascinado con mi primera silla y se sentó, se paró, la levantó, se volvió a sentar, se balanceó como probando resistencia, hasta que le quebró el espaldar. Él fue el primer comprador de la Silla RE-USO y el motivo por el cual dejó de ser un experimento casero personal y pasó a convertirse en uno de los proyectos con el cual iniciamos Fundación Promedio.

Los múltiples ensayos hasta llegar al prototipo final me obligaron a salir a rondar las calles en busca de recicladores que tuvieran cajas grandes y en buen estado. En una de esas caminatas conocí a Sonia, con quien establecí una relación comercial y conseguí a domicilio las cajas de televisor que recogía por las calles. Un día le presenté la silla y al ver su reacción positiva comencé a soñar con hacer talleres para enseñar a los recicladores a hacer las sillas de sus casas con la materia que ellos mismos recolectaban. Con el tiempo y la práctica entendí que la idea original era un tanto ingenua, que el gremio reciclador no está en capacidad económica de sacrificar jornadas de trabajo, así que los talleres terminé guiándolos en universidades con estudiantes de arquitectura y diseño. Tras haber dado suficiente lora con la silla, comprendí que era mas interesante hacer talleres en los que en lugar de hacer cada uno un objeto, se lograra entre varios un objetivo, una sola construcción.

sonia

La silla se volvió famosa y con ella fui a dar a diferentes exposiciones de arte y diseño. Sintiendo que me alejaba de mi objetivo, con los talleres en mente, empecé a experimentar con un mueble para la casa, armado con piezas fáciles de cortar, doblar y ensamblar. Por esos días nos contactó Claudia, una amiga, que necesitaba una estantería para libros y a quien se le ocurrió que yo la podía hacer en cartón. Así pude perfeccionar un sistema de construcción modular basado en tubos rectangulares de cartón, con el que se pueden hacer todo tipo de objetos y que se presta para una cadena de producción manual, que hoy llamamos construcción colectiva y que es la metodología de cada uno de nuestros proyectos.

tubos

estanteria

La exploración con el cartón hasta hoy ha producido toda clase de elementos: sillas, bancas, mesas, estanterías, retablos para cuadros, marcos iluminados, lámparas, letreros, árboles para armar, escenografías, espacios de exposición, entre otros. La fascinación por este material me ha conectado con mi niño interior que descubre el tesoro en la caja, más que en su contenido.

Samuel Córdoba Olier

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